por Víctor Malumián
"Si pensáramos que dios está al pendiente de la tierra y sus habitantes, que se preocupa porque se respeten sus leyes y se haga su voluntad, debemos llegar a la conclusión de que dios ha sido derrotado por los hombres, ya que en la tierra nadie hace su voluntad, ni respeta sus leyes. Creo que el hombre ha creado un dios absurdo, es decir, un dios a su imagen y semejanza..."
Thomas Mann
"La religión es una obra maestra del arte de entrenar animales, porque entrena a la gente sobre cómo deben pensar."
Arthur Schopenhauer
Demostrar la existencia de Dios es tan absurdo como probar que no existe, y esto escapa a cualquier razonamiento lógico. Sus devotos fundan la explicación en la fe y no en la razón. La efímera longitud de este artículo no pretende influir en el pensamiento de quien lo lee, simplemente dar a conocer otras formas de percibir la realidad que han sido sistemáticamente omitidas o destruidas. Al abordar distintas posiciones dentro del pensamiento teológico cabe anteponer la tolerancia hacia aquel que arriba a conclusiones opuestas a las nuestras.
A pesar de los eficaces intentos de la iglesia católica por eliminar cualquier tipo de pensamiento contrario a su dogma, como la inquisición que ejecutó a miles de herejes en el viejo continente o la reconversión de los pueblos originarios de América latina que culminó con la quema de las bibliotecas Incaicas , ha n subsistido una serie de pensadores que se resisten a el caluroso abrazo de la hoguera.
Gonzalo Puente Ojea sugiere que adquirimos el grillete de la fe durante los estadios iniciales de nuestra vida, cuando somos más permeables a la influencia de las instituciones sociales. La misma creencia que el niño acepta como dada, encontraría una resistencia tajante en un individuo con un juicio racional desarrollado. El adoctrinamiento trabaja con la dinámica de un sistema de pertenencia. Mediante la aceptación mutua se consolida un grupo afín donde el sujeto, rodeado por otros que comparten su sentir, es integrado .
La institución eclesiástica es definida por Freud como una masa artificial sobre la cual actúa una coerción exterior para evitar su disolución y cualquier tipo de modificación en su estructura. La aceptación de esta creencia conlleva determinadas condiciones cuyo incumplimiento es castigado socialmente. La iglesia incurre en una ilusión de permanente custodia, de un superior que todo lo sabe. El desvanecimiento de esta ilusión desembocaría en la disgregación del grupo. La explicación del fenómeno se basa en la psicología colectiva, en la limitada libertad del individuo al ser asimilado y la fuerte propagación de los sentimientos dentro de un grupo determinado.
Las tribus politeístas utilizaban la religión a modo de dilucidación de los fenómenos desconocidos como la lluvia o el amanecer . Bertrand Russell cree que la religión continúa usufructuando ese espacio, dosificándose a modo de tranquilizante. Ante una situación dada se suprime el intento de reflexionar cómo se desencadenó el acontecimiento, se relega la responsabilidad a Dios al creer que Él lo quiso de esa forma por alguna misteriosa razón que se desconoce. Así se logra el desdoblamiento de la culpa de haber tomado una decisión errónea. Este papel de gran hermano se observa en otras situaciones cuando ante la inminente pérdida de un ser querido se ruega a una instancia que supera nuestro entendimiento para que interceda en pos de un bálsamo de calma.
La imposibilidad de lidiar con la muerte de un ser querido por una carencia de herramientas emocionales se conjuga en la aceptación de cualquier instancia que permita una resolución menos dolorosa, guiados más por la comprensible desesperación que por un acto de la razón . Algunos pensadores arriesgan que la creación del paraíso no sólo es la contrapartida del dispositivo disciplinante del infierno sino un alivio para aquellos que sufren una pérdida irreparable.
Nietzsche imploró el nacimiento del Superhombre y declaró que Dios había muerto. Según el filósofo alemán la “muerte de Dios” se inició en la antigüedad clásica con el surgimiento de la filosofía racional de Sócrates y Platón. Ese proceso estalló de forma definitiva en la época del racionalismo ilustrado del Siglo XVIII tal como lo interpreta Kant. La “muerte de dios” simboliza el abandono de todo fundamento último y de una verdad universal capaz fundamentar todo orden del saber. La ya acaecida “muerte de Dios” fue un proceso necesario para el surgimiento de un supra-hombre ( übermensch ).
Ludwig Feuerbach supone que las creencias son actitudes para alcanzar sentido. La fe en un Dios significa crear a ese Dios y como es él quien nos renueva la fe, en realidad ese Dios se está creando a si mismo al conformar casi un circulo vicioso. La religión cumple el deseo insatisfecho del hombre de verse liberado de lo que no comprende, de lo desconocido, del pecado, de los poderes malignos y del dolor. La fe crea su propio objeto. Para evitar este tipo de cuestionamientos el sofisma religiosos se cubre de ambigüedades. Feuerbach supone que la creación de Dios es un producto de la alienación humana en las sociedades donde el trabajo se enmarca dentro de un sistema capitalista, como obstáculo para una revolución social. Marx le demuestra su equívoco al dedicarle un capítulo de La ideología alemana en el cual desarrolla la ideología como concepto
La religión utiliza soportes mágicos para explicar las incongruencias que profesa. La posición que marca a los ateos como carentes de la capacidad necesaria para entender el poder ilimitado de Dios obvia dos puntos importantes. El primero lo teoriza Sebastián Faure , asevera que nuestra mente de humano es limitada, pero pregunta ¿Acaso, aquellos creyentes que llaman a los ateos limitados por no creer en Dios no tienen la misma capacidad mental que los ateos? Entonces ¿Cómo es posible que ellos logren comprender y los ateos no? La paradoja se completa cuando se toma conciencia de que ese mismo Dios que controla el acontecer de sus vidas de forma incomprensible fue él mismo que los creo limitados. ¿Por qué crear un individuo que no podrá comprender las acciones de quien lo concibe y sufrirá por ello? Nos es imposible articular respuesta alguna porque hemos sido creados para no comprender.
Slavoj Zizek lleva la pregunta a otro nivel. “El problema que se presenta aquí […] es la condición subjetiva de Cristo: cuando estaba agonizando en la cruz ¿Sabía que resucitaría? Si lo sabía entonces todo era un juego, la divina comedia suprema, sabía que su sufrimiento era sólo un espectáculo con un buen resultado garantizado […] Si no lo sabía, entonces ¿en qué sentido preciso Cristo era (también) divino? ¿Dios padre había limitado el alcance del conocimiento de la mente de Cristo a la medida de la conciencia de un ser humano común, de modo tal que Cristo creía efectivamente que estaba muriendo abandonado por su padre?” . Es condición necesaria el desconocimiento para que cualquier cuestionamiento explote ante la ambigüedad y la falta de comprensión.
Quizás el argumento de la Primera Causa sea el que más fácil ha sido rebatido. La vida tal como la concebimos se desarrolla al compás de causas y consecuencias. Ante esta afirmación Dios se erige como la Primera Causa que gestó el mundo. La filosofía se permite dudar sobre esta aseveración mientras los ateístas esbozan que “Si todo debe tener una causa, entonces Dios, también debe tener una causa. Si puede existir algo sin causa, podría ser tanto el mundo como Dios, así que ese argumento no tiene validez” .
Entre las pruebas extraídas de algunos conceptos relacionados al campo de la física se alza la teoría de la conservación de la energía. Explica que la materia no se crea ni se destruye, tan sólo se transforma. No puede existir materia nueva, no puede crearse materia de la nada. En la antigüedad esta postura fue expuesta por Aristóteles. La imposibilidad de crear desde la nada, simplemente se puede combinar elementos preexistentes para dar forma a uno nuevo. Mezclar letras, organizar oraciones para formar sentido. Entonces el universo podría ser la mera conjugación aleatoria de los elementos primarios que tarde o temprano estaba condenada a existir .
Otro rasgo que no escapa a la visión ateísta es la intolerancia intrínseca que profesan algunas religiones. Todo aquel que no comparta su pensamiento es automáticamente derivado al sector de los paganos con destino final al infierno. Karl Marx comparó la religión con una droga que ofrece una falsa felicidad mientras mantiene un statu quo dentro de la sociedad y estimula a las personas a ver el cielo como una forma de vida superior, para poder soportar mejor las penurias en la tierra, sin pensar en cambiar el orden existente en el lugar donde viven.
Karl R. Popper nos facilita una prueba que se basa en la lógica. Nos explica “para que un enunciado tenga sentido ha de tener una forma tal que sea lógicamente posible tanto falsarlo como verificarlo” . Carece de sentido afirmar que Dios es bueno a no ser que se pueda describir cómo tendría que ser el mundo para que Dios sea malo. La misma encrucijada debe recorrer el enunciado Dios existe, se necesita de un enunciado que describa como sería el mundo si Él no existiera.
Otra perspectiva se basa en la perfección. Ante la pregunta ¿Puede lo perfecto producir algo imperfecto? no hay escapatoria. La posibilidad de que un ser perfecto engendre algo imperfecto parece un oxímoron . Lo perfecto es lo absoluto e incorruptible, aquello que non necesita cambio alguno ya que ha alcanzado su forma suprema, lo imperfecto es lo relativo y fugaz. Existe una valoración tan directa entre la obra y su autor que suele utilizarse para medir su nivel intelectual. El universo es bello y no caben dudas, nuestro planeta está plagado de paisajes deslumbrantes, pero de esa aseveración a creer que es perfecto o es el mejor de los mundos posibles como consideró Leibnz existe una distancia insalvable.
El último argumento de esta breve lista nos lleva al Plan Maestro . Todo en el mundo está hecho para que podamos vivir en él, el más leve cambio nos impediría habitarlo. A veces este argumento toma una forma curiosa; por ejemplo, se arguyó que los conejos tienen las colas blancas con el fin de que se pueda disparar más fácilmente contra ellos . La parodia de Voltaire sobre el inevitable fin de la nariz a sostener los lentes ejemplifica la inversión de sentido que logra este argumento. Desde la aparición de los escritos de Darwin entendemos por qué las criaturas vivas se adaptan al medio. El medio no fue adecuado para ellas, sino que evolucionan adecuándose al medio. El sustento de un Plan Maestro se diluye hasta convertirse en meros indicios que al forzar la realidad puede leerse en cualquier patrón de la naturaleza.
La verdad escapa a nuestros sentidos . El dilema existencial está planteado por una lado, una reconfortante seguridad de justicia divina nos aguarda por el otro, la certeza que nuestros actos tienen sólo un culpable y que su castigo se da en la tierra y no el purgatorio. Será esta la razón que doblega a las víctimas que observan a sus victimarios esquivar la justicia de los hombres y se arrodillan a rezar por una justicia divina ineludible.
Báez, Fernando Historia universal de la destrucción de libros , Ed. Sudamericana, Bs. As., 2004, p 144.
Puente Ojeda, Gonzalo, Elogio del ateísmo. Los espejos de un ilusión , Ed. Siglo XXI, Madrid 1995.
Freíd, Sigmund, Obras Completas . El porvenir de una ilusión, (1927), trad. Luis López - Ballesteros y De Torres, Ed. Biblioteca Nueva, Madrid 1973.
Tylor E. B., El animal divino , Ed. Pentalfa, Oviedo, 1996.
Bertrand Russell, ¿Por qué no soy cristiano?, Ed. Edhasa, Barcelona, 1999
Faure, Sebastián, Las 12 pruebas de la inexistencia de Dios, Ediciones Internacionales anarquistas, París, 1927
Zizek, Slavoj, El títere y el enano, el núcleo perverso del cristianismo, Paidós, Buenos Aires, 2005
Pronunciado en una conferencia el 6 de marzo de 1927 en el Ayuntamiento de Battersca, bajo los auspicios de la Sociedad Secular Nacional. (Sección del Sur de Londres)
Bertrand Russell, La pesadilla del teólogo
Popper, Karl R., La lógica de la investigación científica
Pronunciado en una conferencia el 6 de marzo de 1927 en el Ayuntamiento de Battersca, bajo los auspicios de la Sociedad Secular Nacional. (Sección del Sur de Londres)