lunes, 28 de julio de 2008

Evar Méndez y el final de Martín Fierro : leyendas y verdades


por Carlos García

En febrero de 1924 vio la luz el periódico Martín Fierro, uno de los órganos más influyentes de la vanguardia literaria argentina. Del grupo de cambiantes directores, que incluyó a Oliverio Girondo y a otros autores argentinos de relieve en el momento, sobre­sale la figura de Evar Méndez (en rea­lidad, Gui­llermo Evaristo González Méndez), el único ti­monel que acompañó al periódico en todas sus vicisitudes, desde el comienzo post­­mo­der­nista, pasando por las renova­ciones van­guardistas, hasta el abrupto final en diciem­bre de 1927 (aunque el último número apa­reció con fe­cha 15-XI-27, en cifrado homenaje al entierro de Güiraldes).

Evar Méndez había nacido en la provincia de Men­doza el 14 de noviembre de 1885 (no en 1888, como a menudo se asegura), en el seno de una prolífica familia conser­vadora. Casó con May Carnie, una joven escocesa, con quien tuvo un hijo y una hija. Falleció en Buenos Aires el 22 de diciembre de 1955, como con­se­cuencia de un cáncer de híga­do, de doloroso, pero rápido des­en­lace. Paralelamente a su labor literaria, Evar Méndez fue empleado pú­blico, tanto en Men­doza como en Buenos Aires, a donde pasó hacia 1911. Durante su juventud compuso algunos poemarios de tendencia modernista, el pri­mero de los cuales (Palacios de Ensueño, 1910) fue prologado por Ricardo Rojas. Si bien a él si­guie­ron otros libros (Canción de la vida en vano, 1915, que fue acogido en varias anto­lo­gías; El jar­dín secreto, 1923; Las horas alu­cinadas. Nocturnos y otros poe­mas, 1924), Méndez desarrolló su obra principal en el periodismo, tanto como cola­bo­rador de nu­merosos órganos, como en su calidad de fun­dador y/o direc­tor de otros.

Baste mencionar que fue uno de los fundadores y di­rectores de los periódicos Mar­tín Fierro (primera época, 3 nú­me­ros, marzo-abril de 1919), ¡La Gran Flauta...! (3 nú­me­ros, abril-mayo 1921), y del consagratorio Mar­tín Fie­rro (se­gun­da época, 45 números en 37 entregas, de febrero de 1924 a fi­nes de di­ciembre de 1927).

Antes y después de su trabajo en Martín Fierro, Mén­dez se dedicó a la crí­tica de obras de teatro y de música, luego también de discos (en especial, de jazz) y de cine. Su inte­rés por el arte moderno abrió puertas a artistas que, sin él, habrían tenido gran­des difi­cultades para asentar su obra en la Argentina, como Emilio Pettoruti, Xul Solar y Norah Borges.

La labor de Méndez al frente de proyectos edi­to­ria­les fue pio­nera en el país. A su in­cansable esfuerzo se deben los frutos de las editoriales Martín Fierro y Proa, paradigma, esta última, de la lite­ratura de vanguardia argentina de la primera mitad del siglo XX.

Importante también fue su labor como difusor de la obra de autores jóvenes, que lo llevó tempranamente a dar conferencias, a organizar programas radiales y a publicar folletos y artí­culos en la prensa.

Entre esos títulos merecen rescatarse "La joven literatura argentina. De una nueva sen­si­bilidad en nuestra poesía" (El Orden, Tucumán, 31 de diciembre de 1924), "Doce poetas nuevos", en dos entregas de la revista Síntesis (Buenos Aires, sep­tiembre y octu­bre de 1927), "La gene­ración de poe­tas del pe­riódico Mar­tín Fierro" (Contrapunto, Bue­nos Aires, agosto de 1945) y "Vingtième anniversaire d'un journal célèbre" (La Re­vue Ar­gen­tine 33, Buenos Aires, octubre de 1945).

Tras obtener en forma exclusiva los permisos pertinentes, he compilado con Martín Greco un volumen de homenaje a Evar Méndez, de cuyo fallecimiento se cumple próximamente el pri­mer cin­­­­cuentenario. El interesado lector encontrará allí muchos de sus trabajos, aparte de los citados, incluido alguno de escasa difu­sión, como el texto de su confe­ren­cia "La errata" (1952), y numerosos testimonios de su intercambio epis­tolar: la revela­do­ra co­rres­pondencia con el mexicano Alfonso Reyes (que trae nume­rosas in­for­ma­cio­nes acer­ca de la preparación de los volúmenes de la serie Cuadernos del Plata, en la cual apare­cieron libros de Güiraldes, Borges, Macedonio Fernán­dez y otros), el tem­­prano inter­­cambio con su mentor Ricardo Rojas, el amistoso correo con Xul Solar y con algunas otras figuras descollantes de la época. Hemos compilado, además, una lista con más de cien títulos de la bi­blio­teca que pertene­ciera a Evar Méndez, con libros dedi­cados por los más im­por­tantes escri­tores argentinos del momento.

El trabajo realizado hasta hoy, del cual derivo estas notas, permite aclarar un oscuro ca­pí­tulo de la historia literaria argentina: el final del periódico Martín Fierro.

Martín Fierro 44-45, fechado 15-XI-27 (pero salido, como ya mencionara, a fines de diciembre) sería el últi­mo nú­mero del pe­rió­dico, si bien otros estaban planeados y fue­ron anun­ciados: el nú­mero doble 46-47, de "salida inminente", estaría dedicado a Ri­car­do Güiraldes (con tex­tos de Borges, Arlt y otros); el 48-49, febrero de 1928, sería el nú­mero ani­ver­sario, y el número 50, planeado para marzo de 1928, debía traer, entre otras cosas, el índice de todos los números aparecidos (cf. las páginas 376, 377 y 389 de la reedición facsi­milar del periódico).

Según quiere la leyenda, el periódico habríado dejado de aparecer por desaveniencias po­líticas entre Evar Méndez y quienes querían hacer del periódico un órgano de propa­ganda yri­go­yenista. Los co­laboradores del periódico que habían apoyado a Irigoyen en de­cla­raciones públicas (por ejemplo, con una solicitada en el diario Crítica, del 27 de di­­ciem­bre de 1927) se sintieron ofendidos a raíz del comentario sin firma que apare­ció en Mar­tín Fierro 44-45, 380 (verosímilmente de Evar). Ello habría impulsado a algunos re­­dac­tores a abandonar el periódico, y esto, a su vez, habría conducido a su clausura.

Sin embargo, los datos a nuestro alcance coinciden en contradecir esa ver­sión de los hechos: Martín Fierro dejó de aparecer, muy pro­ba­blemente, por cuestiones financieras, y no por disputas políticas.

Es cierto que algunos integrantes del Comité Yrigoyenista escribieron a Méndez una carta, desligándose del periódico. Esa misiva, firmada por Francisco Luis Bernárdez, Leo­poldo Marechal y Jorge Luis Bor­ges lleva la fecha 4 de enero de 1928 (es decir, fue escrita pocos días después de la aparición del último número de Martín Fierro). Ulyses Petit de Murat la recoge en La no­che de mi ciudad. Buenos Aires: Emecé, 1979, 146-147:

"Los que suscriben se desmemorian de Martín Fierro por las si­guien­tes razones:

Por la salvedad prudencial y no enteramente ignorante de su conchavo en la Casa Rosada cometida por usted en nuestra re­vista.

Porque sus victrolas, maquinitas de afeitar, escafandras, patines y demás cachivaches nos parecen tan retóricos como los pa­la­cios de ensueño de la versificadora anti­güedad.

Porque no entendemos con qué derecho se adjudica usted la re­pre­sentación /147/ de Martín Fierro contra quienes somos su rea­­lidad.

Porque no nos interesa publicar con censura y contraveneno.

Porque nuestra política es una actividad noble y fundada y no un asustado tejemaneje como el que traiciona su nota.

Porque la religión y la política son seriedades y no pretextos de bajezas.

Deseándole una larga otra vida entre maledicencias y erratas, le re­pe­timos nuestra larga y constante separación.

Debajo de los nombres de Marechal, Borges y Bernárdez iba una aclaración que decía, con pronóstico no realizado, 'directores de la revista Proa, que rea­parecerá en marzo'."

Ahora bien, pese a la recepción de esa carta, Méndez siguió planeando la aparición del número siguiente del periódico. En una carta dirigida al "Querido e ilustre Mago" Xul Solar, del 20 de enero, Méndez dice:

Necesito tu presencia, primero para contemplarte, luego para pedir­te que copiemos corrigiendo a tu sabor tu traducción de No­valis, que va en el N° del periódico que estoy armando, ya en pren­sa, y, fi­nalmente , para pedirte que veas los cuatro clichés de tus obras que publicaré. Han salido de primer orden y creo no ha­brán de re­que­rir corrección. Pero, si tú deseas hacerlas, ahí están a tu dispo­sición.

Semanas más tarde, Méndez vuelve a escribir a Xul Solar (tarjeta del 1 de febrero):

Te mando las pruebas, que te esperaban ayer, como era conve­ni­do, en el escritorio M.F. [...] ¿No podrías hacerme unas cuantas viñetas, adornos, cul de lam­pe para el periódico?

Como si ello fuera poco, se conserva otro material, que apunta en la misma dirección: in­dependientemente de que algunos integrantes del plantel le hubieran vuelto la espalda, el periódico seguía con vida y organizaba reuniones. Así se desprende de un volante de invi­tación para una "Comida en Honor de Norah Lange", im­preso en el anverso y el re­verso, fechado el 18 de abril de 1928.

MARTÍN FIERRO / periodico de arte y critica libre / calle tucuman 612

Sus redactores y colaboradores, y sus amigos de los grupos de Ini­cial y Revista de América , de la Ca­pital, y Valoraciones , de La Pla­ta, aspiran al placer de su grata presencia y se honran invitándole a participar en la comida de fraternidad intelectual y artística que de­di­can a NORAH LANGE, la deliciosa autora de Calle de la tarde , Los días y las noches , y Voz de la Vida , para despedirla con motivo de su inmediata partida a Europa y festejando su obra.

Saludan a usted con su distinguida consideración:

Luis Aznar, Alfredo Bigatti, Pedro V. Blake, José B. Cairola, Leónidas Camp­bell, Lucio Cornejo, Hi­­pólito Carambat, Andrés L. Caro, Augusto Mario Delfino, Luis F. de Elizalde, Leónidas de Vedia, Carlos Alberto Erro, Macedonio Fernán­dez, Luis L. Franco, Lysandro Z. D. Galtier, Roberto García Pinto, Enrique Gon­zález Trillo, An­tonio Gullo, Pedro Henríquez Ureña, Leopoldo Hurtado, Ale­jan­dro Korn, Guillermo Korn, Evar Méndez, Ricardo E. Molinari, Arnaldo Orfila, Fran­cisco A. Palomar, Emilio Pettoruti, Sandro Piantanida, Alberto Prebisch, A. Sán­chez Roulet, Luis Sas­lavsky, Raúl Scalabrini Ortiz, Lamberti Sorrentino, Gastón O. Talamón, Juan B. Tapia, Adolfo Travascio, Ernesto A. Vautier, Juan Manuel Villarreal, Miguel A. Virasoro, A. Xul Solar, Lisardo Zía.

Buenos Aires, Abril 18 de 1928.

La comida se realizará el Miércoles 25 de Abril a las 20.30 (8 y ½ p.m.), en punto, en el Restaurant Galería Palace, Corrientes 745, primer piso, ascensor, al lado del Palace Theatre.

En el reverso, después de reproducir el jocoso menú, se cierra el anuncio con una cita del Martín Fierro de Hernández: "Prepare sus patacones/ y venga con buen humor:/ como esta no hay ocasiones/ de divertirse mejor!"

En esa reunión, Pettoruti ilustró un pergamino, en el cual estamparon sus firmas nume­rosos autores (el original se conserva en Madrid). Cito algunas de ellas, aparte de la de Méndez: Manuel Gálvez hijo, Au­­gusto Mario Del­fino, Ricardo E. Moli­nari, Homero M. Gu­glielmini, Gui­llermo Es­trella, Guillermo de Torre, González Car­ba­lho, Xul So­lar, Margarita Arsa­mas­seva, Juan Manuel Villarreal, Juan B. Ta­pia, En­rique Gon­zález Trillo y miembros de la familia Lan­ge.

Los documentos citados confirman que el periódico Martín Fierro se con­­side­ra­ba aún existente, y que son erróneas las versiones que su­­­gieren lo contrario.

Por cierto, no puede dejar de advertirse la fal­ta de cier­tos nom­bres: Borges, Marechal, Bernárdez, Petit de Mu­rat... Aparte de Macedonio, que figura como invitante, pero no fir­ma el pergamino (indicio de que no asistió a la cena), faltan los integrantes del "Co­mité Irigo­ye­nista de Inte­lec­tua­les Jóvenes". En cuanto a Borges, sin embargo, el punto no debe ser exa­ge­rado, ya que en marzo de 1928 padeció una operación ocular, que lo in­ca­pacitaba para leer y escribir. Dos meses más tarde, sin em­bar­go, él y Méndez par­ti­ciparán juntos como jurados para el premio municipal de teatro.

"Con el voto de los escritores Jorge Luis Borges, Evar Méndez y J. J. Soyza [sic] Reilly, el teatro Nacional de la calle Corrientes obtuvo el primer premio municipal" – que con­sistía en la devolución de los impuestos pagados por el teatro en el año 1927 (cf. NN: "El pú­blico se adelantó al fallo oficial": Crítica, jueves 31 de mayo de 1928).

Pascual Carcavallo, director del teatro premiado ("la catedral del sainete"), afirmó en una entrevista reproducida en la misma página: "[...] el jurado que me ha otorgado el pre­­mio, dos de cuyos miem­bros –y esto me halaga más– sé ahora que son los representantes más calificados de la nueva generación argentina: Jorge Luis Bor­ges, el poeta y en­sa­y­ista compañero del llorado Ricardo Güiraldes en tantas empresas de cultura, y Evar Méndez, director de Martín Fierro, el órgano de la vanguardia artística del país."

Nótese que no dice "ex-director", "ex-órgano" o similar.

Si se busca un motivo para el cierre definitivo de Martín Fierro, aparte de los notorios pro­blemas económicos que a Méndez le provocaban sus empresas, puede vérselo en lo si­guiente:

En un libro del peruano Alberto Hidalgo (Diario de mi sentimiento, 1937, 300), se conser­va un interesante frag­mento de una carta de Carlos Mastro­nar­di a Hidalgo, fe­chada "Gua­leguay (Entre Ríos), Octubre 26 - 1928":

Del hígado de Méndez no sé nada. Debe andar algo dolido porque usted le acabó de enterrar su fierro Martín. Esta es gente que anda me­rodeando por los descampados de la literatura.

Ignoramos a qué alude Mastronardi al adjudicarle a Hidalgo el hun­di­miento de Martín Fierro. Quizás se trate de una alusión a Pulso, la revista del peruano, de la que salieron 6 nú­meros en la se­gunda mitad de 1928, y en la cual colaboraron algunos martinfierristas.

Entre Méndez e Hidalgo habían surgido disensiones hacia agosto de 1925, tras planear juntos la aparición de la Revista Oral, anun­ciada en Martín Fierro 18 (26 de junio de 1925, 126), proyecto finalmente llevado a cabo por Hidalgo a solas. Aunque no hemos lo­gra­do acceder a todos los números de Pulso, presumimos en alguno de ellos (qui­zás el nú­mero 4) alguna pulla contra Méndez.

Como fuere, Evar Méndez no abandonó el proyecto de continuar su pe­riódico. Hay indi­cios de 1928 y de 1929 acerca de que pensaba reflotarlo:

El ya mencionado número dedicado a Güiraldes siguió planeado hasta julio de 1928, se­gún muestra la siguiente nota aparecida en Indice 20, Bahía Blanca, 26 de junio de 1928, 2:

El periódico literario y artístico Martín Fierro, que en Bs. As. edi­tara don Evar Mén­dez, reaparecerá en los primeros días de julio próximo. Editará un número especial dedicado a Ricar­do Güi­raldes. Promete su aparición regular.

Francisco Luis Bernárdez había formado parte del triunvirato que se apartara de Martín Fierro a comienzos de 1928. Paradójicamente, será por su intermedio que el diario El Mun­do del 17 de noviembre de 1929 anuncie "La vuelta de Martín Fierro". Quizás ba­sán­­dose en ese suelto, el mexicano Alfonso Reyes, a la sazón en Buenos Aires, relatará a Valery Lar­baud en carta del 4 de diciembre de 1929 (Pau­lette Pa­tout, ed.: Valery Lar­baud / Alfonso Reyes: Co­rres­pon­dance 1923-1952. Paris: Marcel Didier, 1972, 75), que los "mu­chachos" están en­tu­sias­ma­dos con la pla­neada reapa­rición de Martín Fierro...

La "vuelta" no se concretó, pero por motivos ajenos a la rencilla original: entre tanto, el campo literario había sufrido, paralelamente al político, graves transformaciones, y el antiguo periódico ya había cumplido su misión.

Carlos García

(Hamburg, 1 de mayo de 2005)

Se conservan los materiales de ese número 46-47, dedicado a Güiraldes, entre ellos un texto (inédito) de Borges, que éste enviara a Evar Méndez con carta del 20-XII-27. Borges había compuesto dos versiones de ese texto, una exal­tada y otra sobria. Sub­sisten también otros materiales, entre ellos la versión mecanografiada por Méndez con miras a la publi­cación, en la Academia Argentina de Letras, que los dará pró­xi­ma­mente a luz.

Méndez mismo sanciona esa versión, recogida ya por Girondo en su El periódico Martín Fie­rro . Memoria de sus antiguos directores (1924-1949) . Véase Jorge Schwartz, ed.: Homenaje a Gi­rondo , 1987, 126.

Méndez trabajaba en la se­cretaría de la Presidencia de Alvear, y habría sido contrahente de Yrigoyen.

Alusión irónica al primer poemario de Méndez: Palacios de Ensueño (1910).

Sobre esta tercera época, no realizada, de Proa , cf. Carlos García: "Alfonso Reyes y Proa (1928)": Proa 45, Buenos Aires, enero-febrero de 2000, 161-163, y en [www.alfonsoreyes.org], Colaboraciones, 25-X-04.

En la biblioteca de Xul (Pan-Klub, Buenos Aires), se conserva un ejemplar de No­va­lis' Werke . Berlin-Leipzig-Wien-Stuttgart: Deutsches Verlags­haus Bong & co., sin fe­cha (con firma autógrafa de Xul). No veo que esa traducción de Novalis llegara a ser publicada.

Sobre Pascual Carcavallo (quien falleció en 1948), cf. Bibiana Ric­ciardi: "Pascual Carca­vallo fundó el teatro Alvear hace 50 años": La Maga , Buenos Aires, 22-IV-92.