En todo clima el corazón de la mujer es
tierra fértil en afectos generosos: ellas, en cualquier
circunstancia de la vida, saben como la samaritana,
prodigar el óleo y el vino.
Byron
El código hindú de Manú afirma: “La mujer no mira si el hombre es joven, ni si es hermoso, ni si es contrahecho: es hombre y basta; porque el mar jamás está harto de ríos, ni el fuego de leña, ni la muerte de seres vivientes, ni la mujer de hombres.., Dios hizo a la mujer naturalmente perversa, enamorada de su lecho(…) de sus adornos y desordenada en sus pasiones”. Mil años más tarde Tertuliano escribió: “Mujer debieras ir vestida de luto y andrajos, presentándote como una penitente anegada en lágrimas, redimiendo así la falta de haber perdido el genero humano”
La historia quiso ¿afortunadamente? que en el Romanticismo la mujer fuera comparada a la Virgen y al “ánima”; la mujer es dama y el hombre príncipe, la amada está lejana, lejos del contacto carnal… siempre condicionada por su propia naturaleza de “feminidad”.
La literatura de los últimos cuatro siglos ha tendido a idealizar el rol y el glamour(1) de la mujer desde posturas esclavistas, hasta tiernas pero no inocentes abstracciones; lo cierto es que lenta pero firmemente se produjo un viraje de la mujer de alcoba o tertulia hasta la participación activa en acontecimientos históricos, escritos y decisiones políticas, que pueden ser recuperadas en lo literario como testimonio.
El escritor e investigador Raúl H. Castagnino señala que “a partir del siglo XVIII, el espíritu de la humanidad deja de tender a lo masculino y acusa externos rasgos de feminización (…) se amengua el sentido de la aventura viril y del riesgo y lo sustituye la sedentaria tarea de gabinete y biblioteca. El caballero abandona pesadas armaduras por casacas de seda y encajes, enjoyadas y empolvadas pelucas hacen suaves sus movimientos que antes el yelmo endurecía; las Tizonas y Coladas de los mandobles del Cid son reemplazadas por inofensivos espadines de los atuendos diplomáticos. Un femenino ablandamiento se percibe en torno de la conducta femenina” (2)
Pero no sólo el hombre se transforma, la mujer deja de ser oculto en los rincones más silenciosos de la casa para pasar a ocupar el lugar de reina en los salones y de la opinión de asuntos públicos.
El status de la mujer en la sociedad empezó a cambiar con la caída del feudalismo y el nacimiento del capitalismo. En los siglos XVI y XVII, en Inglaterra, las mujeres empezaron a participar del comercio. La llamada “cuestión femenina”ya se discutía en el período isabelino, pero no llegaron a conformarse grupos organizados en la época.
La Revolución Francesa abrió las ventanas del derecho para las mujeres en cuanto a la posibilidad de heredar e incluso al ejercicio profesional del trabajo femenino. Desde 1792 circula el primer libro sobre la cuestión de la mujer en la sociedad y sus derechos, titulado Vindications of the rights of women, escrito por la inglesa Mary Wollstonecraft, cuyo empuje, influirá casi un siglo después en el filósofo John Stuart Mill que, en 1869, renovará la discusión en pleno auge feminista con el ensayo Subjection of Women.
En Estados Unidos, durante el período colonial las mujeres podían votar ya que tal derecho se basaba en la posesión de propiedades y no en el sexo. Sin embargo los derechos femeninos fueron gradualmente acotados hasta terminar siendo abolidos en los finales del 1800. Si bien existieron luchas sindicales femeninas dentro de las primeras fábricas, la defensa por los derechos legales de la mujer surgió del movimiento abolicionista.
Lucretia Mott junto con Elisabeth Cady Stanton, organizaron la Convención sobre los derechos de la mujer en 1848 en Seneca Falls exigiendo la completa igualdad de propiedad, salario y custodia de los hijos, el derecho de hacer contratos, de procesar y ser procesado, de prestar testimonio en la corte y de votar. Otra de la cuestiones que planteaban las mujeres era la liberación de los esclavos negros, los cuales obtuvieron el voto antes, ya que recién las mujeres obtuvieron el derecho a sufragar en 1920, setenta y dos años después de que se corroborara la independencia económica femenina.
En el Río de la Plata, con la llegada del Iluminismo arriban las nuevas ideas sobre el rol de lo femenino. Castagnino escribe: “Mayo conmueve la sensibilidad femenina y en los conflictos entre formas conservadoras y liberales, el feminismo no es mal aliado para éstas” (3)
El cambio sobre la actitud de la cuestión de la mujer se puede verificar a través de textos literarios de la época, en especial los dramáticos liberales, en los cuales se revela la situación de dependencia y sometimiento paterno y marital, entrelazados con incipientes demostraciones de pequeñas rebeldías de derechos y felicidad.
A propósito de esta situación ambivalente entre libertades y censuras, Juan Cruz Varela, describe en la comedia: “ A río revuelto ganancia de pescadores” la situación de una joven llamada Rosa quien presionada por su padre para aceptar un pretendiente que no ama, exclama:
Las personas que son libres
y con más razón las damas,
deben casarse tan sólo
con el joven a quien aman.
Ante ello el padre responde:
y las hijas que a sus padres
ninguna obediencia guardan
a palos y garrotazos
se les enseña a guardarla. (4)
Otra de las cuestiones que flotaban en el ambiente de Mayo- aunque también sucedía en Europa- era la reclusión de jovencitas en los conventos, cuestión que la Asamblea del año XIII puso coto al aprobar una ley que “prohibía profesar en los claustros antes de los treinta años cumplidos”. Aunque esta ley quedó en el olvido hasta los días rivadavianos, en que cobró vigencia. También el teatro se hizo eco de este enclaustramiento a través de la tragedia El triunfo de la naturaleza del portugués Vicente Nolascio de Acuña, presentada en Buenos Aires en 1812 que provocó un revuelo moral y ético entre los sectores eclesiásticos y más tradicionales.
La literatura crítica o a favor de lo femenino no sólo surgía de la pluma de hombres y sacerdotes, sino que las mujeres también aportaron lo suyo; son conocidos los versos que Mariquita Sánchez de Thompson que solía decirles irónicamente a sus amigas:
Nosotras sólo sabíamos
ir a oír misa y rezar,
componer nuestros vestidos
y zurcir y remendar (5)
Pero a pesar de las nuevas ideas que sobrevuelan la independencia, la estructura de la organización familiar sobre el régimen patriarcal y el predominio legal del varón por sobre el ideal de una mujer hogareña, virtuosa, es una “realidad” que se resiste a desaparecer.
Un claro ejemplo de ello es el Padre franciscano Castañeda autor de Las tres comedias de Doña maría Retazos , quien trató de apuntalar la ¿vieja? estructura cristiano- patriarcal occidental y atacó al demonio enciclopédico de Mary Wollstonecraft. Además Catañeda fue conocido en la época por plantear una curiosa teoría donde “ser soltero es ser haragán”, de esta manera instaba a unirse en matrimonio y recuperar los derechos por sobre la mujer.
Lo literario es sólo un camino para hallar ideales femeninos que se mantuvieron por siglos pero que en la práctica se alejaron notablemente de una realidad de independencia y lucha.
Basta , sólo en el Río de la Plata, recordar el nombre de las abnegadas donantes de joyas como Gregoria Perez, Laureana Olazábal, Mercedes Álvarez, Dolores Prat, Remedios de Escalada; o las que ocuparon el lugar viril en el combate Manuela Pedraza, Juana Azurduy de Padilla, Mercedes Güemes de Tejada; o recordar a Juana Manuela Gorriti que rompió hábitos y prejuicios masculinos y se inició en la actividad literaria, además de Juana Manso que incursionó en la educación; o Cecilia Grierson primera médica argentina, Lola Mora, escultora, etc, etc.
Y otras tantas cautivas que ya no recorrían un paisaje romántico de las pampas luchando contra el dominio del hombre sino que insertas en la sociedad supieron demostrar que era posible convivir sin ideales y demonios ancestrales de por medio.
NOTAS
• La escritora argentina Laura Palacios señala en su libro “Hadas una Historia Natural” que Glamour es “una palabra derivada del escocés primitivo glamayre o glamalye , y representa una característica innata de la raza de las hadas siendo el elemento más fuerte de su diferenciación con los hijos de Adán”. Las mujeres reales no poseerían este don aunque la literatura se lo atribuye con el fin de señalar una fuente de sensualidad en la mujer.
• R. H Castagnino: Capítulo V “El feminismo, constante liberal de Mayo”, Pág. 80 en Milicia Literaria de Mayo , Ed. Nova, 1970
• Id. 2 Pág. 82
• Id 2. Pág 89
• RICARDO ROJAS: La literatura argentina: Los modernos , t. II P. 777, Bs As. La facultad, 1925
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
• BIBLIOTECA SALVAT DE GRANDES TEMAS, “ La liberación de la mujer” , Salvat editores, Barcelona, 1973
• Castagnino, RAÚL H. “ Milicia Literaria de Mayo (Ecos, crónicas y pervivencias)” , Ed. Nova, Bs. As, 1970
• ECHEVERRIA, ESTEBAN “ La cautiva” , Ed Kapeluz, Bs. As 1978
• PALACIOS, LAURA : “Hadas una historia natural”, Ed. Aguilar-Clarín, Bs. As., 1993